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PARASHAT SHOFTIM

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Devarim / Deuteronomio 16, 18-22, 17, 18, 14, 15, 16, 19, 20, 21, 1-9

En Devarim 16, 18-22, nos dice HASHEM nuestro ELOHIM: “Jueces y oficiales designarás en todas tus ciudades que HASHEM tu Dios te da para tus tribus, y juzgaras al pueblo con justicia recta. No perviertas la justicia, no favorezcas a conocidos y no aceptes soborno, porque el soborno ciega los ojos de los sabios y tergiversa palabras ecuánimes. La equidad, la equidad procurarás, para que vivas y heredes la tierra que
HASHEM, tu Dios, te da.”
La Torah nos ha hablado hasta ahora de la necesidad e importancia de establecer instancias judiciales permanentes para dirimir controversias (Shemot 21:22, 22:28), y en ésta Parashat SHOFTIM, nos da el ¡mandato formal! de que dichos tribunales sean institucionalizados en cada Ciudad, además de Jueces, la Torah nos instruye de todo un sistema judicial, funcionarios, magistrados, leyes y normas que regulan todos los aspectos, incluyendo lo comercial. A los transgresores de las leyes y normas, los llama a que comparezcan ante un juzgado para que se dictamine al respecto.
En la Sidrá (son las 54 porciones de lectura semanal de la Torah, también conocidas como Seradot o Sidrá en singular) en su mayor parte, trata de los mandamientos a los líderes de la nación, debido a que su conducta va a influir fuertemente sobre el resto del pueblo, para bien o para mal (Rabbi Sforno).
HaShem ordena acatar a los tribunales y obedecerlos (los cuales deben estar regidos y acordes con la Torah) a fin de no generar una crisis nacional general, el debilitamiento de las instituciones, el camino a la anarquía y la Torah [única e indisoluble], sería pues, fragmentada en múltiples versiones (Rambán 17,11).
“Y juzgarán… con justicia recta.” En la designación de jueces y autoridades, nos instruye a que deben de ser idóneos y ecuánimes, para que juzguen y gobiernen de manera correcta y honesta. Si la Comunidad colabora activamente en la designación de jueces y gobernantes incompetentes, HASHEM considera a todos responsables por la corrupción y las consecuencias que ello acarreará.
Sería muy conveniente que antes de participar en la elección de una persona en cargos de autoridad, revisáramos, no el color del partido e imagen, que tan carismática es la persona, que bonito habla, sino más bien, si cumple con lo que manda nuestro amado HASHEM, así el pueblo siempre tendría garantía de traer vida y heredad, bienestar y abundancia en la tierra que El Eterno nos da.
Si elegimos mal, nos muestra que vendrán consecuencias. Nuestros sabios enseñan que a partir de la yuxtaposición en el estudio de la Torah, quien designa o elige a un juez o a un gobernante incompetente, es semejante a hacer idolatría. Hasta ahora la historia de la humanidad incluyendo las páginas que se están escribiendo en la actualidad, muestra claramente como la palabra de HASHEM, nuestro, ELOHIM, es inefable y se cumple a cabalidad.
En la parte espiritual, también nos dice… deberás designar jueces y policías (autoridades), aquí la palabra nos enseña que primero tengo que juzgar si vale la pena lo que estoy pensando, y poner policías para que nos guarden de esos pensamientos equivocados. El policía es un cerco de protección, por eso a nosotros también nos manda de manera personal, a asignar jueces y policías; los jueces son nuestros propios principios, nuestra moral, nuestra ética, la cual debe de estar fundamentada en la Torah y por la cual nos debemos de regir y es lo que debemos defender. Los policías son cercos y barreras de no dejar entrar ningún pensamiento contrario a nuestra moral, a nuestros fundamentos, a nuestros principios. Se aplica a todo pensamiento que es negativo, dañino, nocivo, todo pensamiento de pesimismo, todo pensamiento contrario, esos pensamientos, son los que los policías no tienen que permitir que entren en nosotros. Así los policías podrán custodiar lo que son nuestros pensamientos, nuestro interior, nuestro corazón, para cuidarnos.
Se debe ser determinante y no debemos permitir ni dejar que ningún mal pensamiento entre en nosotros. A la mínima sospecha, debemos activar esos policías y ponerlos en acción. Deben de decir ¡ALTO!…Tu NO Pasas.
Si cuidamos nuestro interior con esos policías, con esas barreras de protección, nuestra vida es mucho más feliz, más segura, mucho más confiada en todo lo que estamos haciendo.
Esos policías tienen que estar ahí, para eso tenemos que entender… ¿Cuáles son nuestros principios?, ¿Cuál es nuestra forma de vida?, ¿Cómo nos gustaría que fuera nuestra calidad de vida? Y después que ya sabemos las respuestas, poner esos policías para que nada nos arruine esa forma de vivir, esa existencia gozosa y sublime que es estar, vivir y permanecer en los caminos del Eterno, disfrutando de sus promesas aquí y ahora.
“No aceptes soborno, porque el soborno enceguece los ojos de los sabios y distorsiona las palabras justas”; que profundo es no aceptar soborno, porque lo que hace es que enceguece la sabiduría de los sabios.
El soborno no es solamente en la parte del juicio, de dar o aceptar un presente cuando tenemos o tienen que tomar una determinación justa, sino también contra nosotros mismos. Muchas veces podemos sobornarnos, ósea podemos decir… como trabaje hasta tarde, mañana llego tarde al trabajo, o… sé que esto no es correcto hacerlo, pero es una sola vez, o me justifico… no lo pude terminar por “x” motivo, o en la vida y en la circunstancia que estuve pasando, no me lo permitió; es decir, nos justificamos tal vez con algo que no es la realidad, nos enceguecemos justificándonos para no poder tal vez cumplir con algo, salir de una situación o llegar a una meta.
Nosotros mismos a nuestra propia vida, sobornarnos. No lo hice por esto, no llegué por esto, se me complicó. A veces cosas tan sencillas, no nos permiten desarrollar a plenitud nuestra vida, aplica tanto en la justicia legal propiamente, como en el caminar diario. Queremos avanzar en la vida y nos justificamos, diciendo… no que es que no tengo los medios, es que no puedo, no tengo estudio o el conocimiento.
Todos son pequeños sobornos, para justificarnos porque no lo hacemos.
Hay que quitar esos sobornos, porque sabemos que enceguece nuestra sabiduría, nuestro conocimiento, nuestra conexión con Dios, porque al justificarnos, nos limitamos y seguimos en muchos casos esclavos y sometidos a las circunstancias que nos agobian.
Lo contrario, si no nos justificamos, al no sobornarnos de esa forma, de hablar de una manera muy corta, limitada y muy pequeña, se desarrolla esa sabiduría que es la conexión con HASHEM, nuestro, ELOHIM.
Así hablaremos con la sabiduría que proviene de ÉL, caminamos con la presencia de Dios, se expanden nuestros límites al infinito.
En Devarim 20, 1-4 nos dice: “Cuando salgas a la guerra contra tu enemigo, y veas caballería y carruajes de guerra, contingentes más numerosos que tú, no temas, pues HASHEM, tu Dios, está contigo, quien te hizo ascender de la tierra de Egipto. Y será que cuando se acerquen al campo de batalla, se aproximará el Cohén y hablará al pueblo, y les dirá: “Escucha Israel, ustedes se acercan a combatir contra sus enemigos; que no mengue su corazón; no temas y que no cunda el pánico, y no se amedrenten frente a ellos, pues HASHEM, su Dios, marcha con ustedes para pelear por ustedes contra sus enemigos, para salvarlos a ustedes”.
De manera muy clara nos dice HASHEM, que no entremos en pánico, ni en miedo, que no nos desanimemos, ni nos quebremos por grande y fuerte que parezca el enemigo.
Nos recuerda como nos ha rescatado, nos sacó de Egipto, del Mizraim (significa la estrechez, de la dualidad, de las limitaciones, de las tribulaciones, de la esclavitud). Nos dice que ÉL es quien pelea por nosotros, quien nos entrega a nuestros enemigos vencidos y derrotados, para salvarnos, para librarnos, para cuidarnos.
Estamos por entrar hoy a la tierra prometida. Hoy tal vez sea el día de tú bendición, ese día que venzas todo el miedo, todo lo que está por quebrarse delante de ti, por derrumbarse, porque vas a conquistar la tierra prometida, y nos dice: “No se desanimen”.
Tenemos que entender que el desánimo, no nos da fuerza. Hay que tener siempre esa voluntad, esa persistencia, esa tenacidad de poder siempre decirle al Señor “dame fuerzas”, porque sabemos que nos dice “hoy vas a entrar”. Nos va a entregar esos enemigos, ÉL va a ir delante de ti, venciendo todo tipo de circunstancias, peleando la batalla por nosotros, que interesante es poder comprender que esa batalla que parece que nosotros somos quien la llevamos adelante, es HASHEM, nuestro, ELOHIM, quien la pelea.
Nosotros somos ese instrumento en su mano, esa arma perfecta para poder desarraigar todo enemigo de nuestras vidas, pero no sólo del exterior, sino de nuestro interior. Las herramientas somos nosotros mismos en las manos de Dios y confía en que las manos de HASHEM son poderosas y grandes para poder darte la victoria en cualquier batalla de tú vida.
Shoftim es el plural de la palabra hebrea Shapat (Strong 8199) que está en singular, y significa: gobernar o regir. Ésta Parashat también nos habla directamente de nuestro amado Yeshúa HaMashiah, porque él nos vino a liberar, a redimir, a ser ese camino, esa verdad y esa vida, que nos lleva al Padre. Por eso él es la Torah viva, la vivió, la predicó con su vida, como testimonio vivo de obediencia total y absoluta, con Emunah total, en esa unicidad con nuestro ABA KADOSH. Por eso la palabra nos revela su Señorío y nuestro deseo de que su presencia gobierne y rija nuestras vidas, siguiendo su ejemplo e imitándolo, y esperando su pronta venida a fin de establecer su reinado y gobierno aquí en la Tierra, convirtiendo el planeta entero en nuestra Tierra prometida, libre de mal, para la Gloria y la Honra del Padre, de nuestro ABA KADOSH.
Seamos pues instrumentos para la vida, la alegría, la sabiduría, la rectitud y la justicia en las manos de HASHEM, nuestro, ELOHIM. Seamos sus embajadores y llevemos al mundo entero… ¡las palabras del Dios Viviente! La Torah Emet, la Instrucción verdadera que nos ha dado nuestro amado ABA KADOSH, y así unir más almas al Árbol de Vida.
Que HASHEM, nuestro, ELOHIM, nos otorgue vida y nos haga merecer prontamente los días del Meshiah, la reconstrucción del Santo Templo y la Vida en el Mundo Venidero. ¡Amén!

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