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PARASHAT REÉ

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PARASHAT REÉ

Devarim / Deuteronomio 11, 26-32,  12,  13,  14,  15, 16, 15-17

En la Parashat REÉ, Moshé hasta ahora ha recalcado los mandamientos tan importantes como amar y temer a HASHEM nuestro ELOHIM, las exhortaciones contra la idolatría, el deber que tenemos como pueblo hacia Dios y nuestra obligación de cumplir con las normas de santidad que exige la Tierra de Israel (Jizkuni).

Ahora Moshé nos muestra los mandamientos en su justa medida, elegir entre aceptar o no la Torah en su totalidad es nada menos que elegir entre la bendición y la maldición.

Devarim / Deuteronomio 11, 26 dice: “Mira, yo presento delante de ustedes hoy bendición y maldición”.

Cuando leemos “Reé – Mira”, habla en singular, se dirige a cada uno de nosotros, a cada uno como individuo, otorgando autonomía a nuestras decisiones. Así mismo nos ofrece la bendición y la maldición, otorgándonos así a cada uno de nosotros la posibilidad del libre albedrío, donde es nuestra decisión el cómo actuamos, más allá de si es correcto o no, pero si nos advierte las consecuencias que lleva el sendero que escojamos, uno nos lleva a la vida, la Emunah con HASHEM nuestro ELOHIM, y el otro a la muerte, o sea la separación de ÉL.

El versículo no dice, escucha, sino mira, el testimonio que uno obtiene a través de su sentido de la vista es irrevocable y no es así con el que se obtiene a través de la audición. Puedes escuchar bien o mal, pero lo que uno ve, tiene para si el carácter de irrevocable, ósea que lo que viste, viste.

No es así con el que se obtiene a través de la audición, podemos escuchar bien o lo transmitieron bien o escuchar mal, vaya uno a saber; pero lo que la vista ve, ve. Lo que uno ve tiene para si el estatus de categórico y definitivo a diferencia de  lo que uno escucha, que puede prestarse para interpretaciones incluso distintas.

El versículo intenta transmitir la bendición que recibirás ¡Sí Observas! Las normas de HASHEM. No es un mero rumor que pudiste haber escuchado, es algo que eventualmente debes cumplir, por eso observar, el que mira es observante. Sí hacemos lo que Dios manda, es como si estuviéramos mirando y eso es lo que uno hace cuando guarda ese precepto, es cumplir con la bendición que HASHEM tiene preparada para nosotros.

Es muy importante aprender a ver; cuando uno ve, se convierte el algo tangible. Lo puedes ver con tus propios ojos, ver lo que éstas haciendo. Por eso dice “Mira, hoy presento ante ti”. Fíjate que es alguien como una novia, hoy presentaron la novia, que bonito “Hoy presento ante ti, la bendición y la maldición”.

Devarim / Deuteronomio 11, 27-28 dice: “La bendición: que escuchen los mandamientos de HASHEM, su Dios, que yo les ordeno a ustedes hoy. Y la maldición: si no escuchan los mandamientos de HASHEM, su Dios, y se apartan del camino que yo les ordeno a ustedes hoy, para seguir a dioses ajenos, que no han conocido”.

Que importante es entender que la Biblia, la Torah, siempre nos está hablando en presente, hoy. Nos dice de manera muy clara que nos presenta, la bendición o la maldición. La bendición si obedecen los preceptos y mandamientos que nos ordena HASHEM, y la maldición, si no obedecemos los mandamientos de HASHEM su ELOHIM, y nos apartamos del sendero que nos ordena hoy, siguiendo ídolos, ajenos y no conocidos [“Mi pueblo perece por falta de conocimiento”]. Si vamos detrás de los ídolos, activamos la maldición.  La maldición no significa que sea una maldición únicamente por la idolatría a “imágenes o deidades de éste mundo”, sino también el amargarte, el entristecerte, el ponerte nervioso, el no saber cómo reaccionar, el ponerte iracundo, vaya a saber, cualquier síntoma fuera de paz, es una maldición, fuera de su Shalom. Por eso dice, si vamos tras ídolos, cualquier problema, cualquier circunstancia que nos saca de la paz o nos aflige o nos da tristeza, o nos altera el diario vivir, es idolatría, porque significa que estamos fuera de los caminos de Dios. Todo lo que está fuera de los caminos de HASHEM nuestro ELOHIM, es como si uno estuviera haciendo idolatría. Por eso hay que ser bien consientes, si estamos con Dios, dice el versículo, quién contra nosotros.

Cualquier circunstancia en la vida, cualquier mentira que pueda poner el enemigo de nuestras almas en nuestro corazón, -¡hay que problema, que circunstancia, como voy a resolver esto!-, eso es justamente idolatría. Si uno quiere vivir realmente en paz y en bendición, tiene que creer en HASHEM nuestro ELOHIM. Cuanto más creemos en Dios, no hay circunstancia mala, porque Dios dice que transforma todo para bien. Ósea que no hay circunstancia mala, todo lo que no proviene del lado de Dios es lo que nos puede generar ansiedad; pero los que estamos creyendo, Baruch HASHEM, el pueblo que cree, anda en bendición porque estamos creyendo y cuando uno cree en Dios, no hay tormenta, ni adversidad, que nos pueda quitar la paz, su Shalom. Por eso es tan importante, por eso dice… “hoy presento ante ti”, si observamos con los ojos de Dios, cualquier circunstancia desaparece delante de la vista de nosotros.

Devarim / Deuteronomio 13, 1 dice: “Toda palabra que yo te ordeno, esa observarás para realizar; no agregarás a ella y no disminuirás a ella”.  

En este versículo nos dice muy claro que no agreguen, ni quiten nada, todo alude a todo. Tanto lo importante a nuestros ojos, como lo más sencillo, hay que cumplirlo todo de la misma forma.  Dice, ni agregue, ni quite. Hay gente que se agrega cosas, se ponen más cargas, por eso Yeshúa retó a los fariseos y dice “ponen cargas sobre los demás que ustedes ni con un dedo llevan”. No hay ni que agregar, ni quitar. Es guardar lo que está en la Torah, es tan sencillo y tan simple, que solamente hay que guardarlo.

Dice, guardarlo es guardarlo, a veces pueden tildar de religiosidad, pero lo que  manda la Torah es guardar, es observar para realizar, es una orden de HASHEM nuestro ELOHIM. Hay que saber aplicar lo que manda la Torah a guardar como está escrito, no hay que agregar, ni hay que quitar, más o menos leyes, más o menos cargas, sino la sencillez de poder aplicarlas y vivirlas, es lo que hace la diferencia. Dios nos manda a guardar eso, ¡guarden todo lo que está escrito en la Torah!, por eso es tan importante aprender y disfrutar que guardando, como vimos en otros versículos, observando y mirando, con sencillez y con humildad, con nuestro corazón humilde y sencillo, los preceptos son un placer vivirlos, pero si se transforman en carga, ya lo estamos haciendo de un forma incorrecta.

Si estamos borrando o estamos quitando, ya lo estamos haciendo de una manera incorrecta, HASHEM dice: “Hay de aquel que borré o quite o agregue, palabras a ésta Torah”, la Torah es instrucción, uno tiene que ser sencillo, ni agregar, ni quitar, es disfrutar lo que está escrito para que nuestra vida tenga sentido. Por eso también nuestro amado Yeshúa dijo: “Yo soy el camino, la verdad y la vida”, ese camino de verdad y ese camino de vida, para poder llegar a nuestro amado, es justamente la Torah, quien nos enseñó cómo vivirla, nuestro amado Yeshúa.

“Vean, pongo hoy delante de ustedes la vida y lo bueno, y la muerte y lo malo…  ¡Convoco al cielo y a la tierra como testigos en contra de ustedes, vida y muerte he puesto frente a ustedes, la bendición y la maldición; escojan la vida para que ustedes y sus hijos vivan!” (Devarim / Deuteronomio 30:19).

 

Escojamos la vida, el Árbol de Vida – ¡las palabras del Dios Viviente! La Torah Emet, la Instrucción verdadera que nos ha dado nuestro amado ABA KADOSH, HASHEM Nuestro ELOHIM.

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