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PARASHAT ÉKEV

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Devarim / Deuteronomio 7, 12, 8, 9, 10, 11, 25
En la Parashat Ékev, Moshé sigue motivando a la nación para que confíe en HASHEM y logré tener éxitzo
en la conquista de la tierra de Israel y así reciban abundantes bendiciones en todos los aspectos de sus
vidas.
Devarim – Deuteronomio 7, 12-13 dice así: “Esta será la recompensa cuando escuchen estas leyes, y las
observen y las realicen; guardará HASHEM, tu Dios, para ti el pacto y la benevolencia que prometió a tus
padres. Te amará, te bendecirá y te multiplicará, y bendecirá el fruto de tu vientre y el fruto de tu tierra; tu
grano, tu vino y tu aceite; la cría de tus manadas y los rebaños de tus ovejas y cabras; sobre la tierra que
juró a tus padres que te dará.”
Aquí se nos hace una mención detallada de todas las áreas de nuestra vida en que seremos bendecidos,
pero esta es la consecuencia de obedecer las leyes, de que las cuides y las cumplas. Cuidarlas y cumplirlas
es como un campo, cuando uno tiene una siembra tiene que cuidarla, tiene que sacarle lo que no es
propicio, para la tierra o para la siembra, sean arbustos, sean yerbas malas que salen alrededor. Hay que
dar vuelta a la tierra, regarla, en fin, es cuidar, es hacer todo lo que implica que nada se deteriore, que
nada te lo ataque, que nada te lo apeste, que nada lo dañe o te lo roben.
Muchas bendiciones tenemos, pero también son robadas, por eso justamente. En ésta Parashat lo que
tenemos es que cumplir y cuidar, es que las cuides y las cumplas. Si estás cuidando algo tienes que
cumplirlo haciendo la acción de poder cuidarlo.
¿Qué pide El Eterno de nosotros? Obediencia solamente a Él. Que Lo temamos, [con un temor Santo y
reverente a no querer separarnos de ÉL], que sigamos Sus caminos, que Lo amemos y que Lo sirvamos
con todo nuestro corazón y nuestra alma, cumpliendo sus preceptos.
Parashat Ékev menciona numerosas bendiciones para nosotros. La primera de ellas es que El Eterno Nos
Amará, Bendecirá y Multiplicará, además Amará también a nuestros hijos y prosperará la tierra que
poseemos. Seremos bendecidos más que todos los demás pueblos y nuestros enemigos serán abatidos.
Debemos siempre y en toda situación dar gracias al Eterno, pues dependemos de su mano directamente
amplia, grande y generosa. Siempre que comamos y nos sintamos satisfechos, debemos Bendecir al
Eterno nuestro Dios por la buena tierra que nos dio y agradecerle por el sustento.
El Eterno nos exhorta a no tener ídolos de ninguna especie, aún imaginarios. También nos exhorta a no
contaminarnos. No hacer lo mismo que hacen los que no le temen con temor santo y no le aman; por eso
siempre nos recuerda de donde nos sacó.
Debemos entender que cuando guardamos un mandamiento, un mitzvot, uno tan sencillo como guardar
el Shabbat, otro tan sencillo como comer las cosas que manda la Biblia, como ésta en Levítico, que es
para todas las personas y no solamente para los judíos, lo agradamos, le mostramos nuestro amor y
obediencia.

Las leyes de Kashrut, son para comer bien. Kosher viene de la palabra Kadosh, Santidad, y Kashrut viene
de eso, de cuidar lo que Dios manda, no comer animales que sean malos, como el cerdo, o como algunos
frutos del mar como la langosta, las ostras, los langostinos. Todos contaminan el cuerpo y lo deterioran,
lo envejecen, porque le vamos poniendo excesos de comida que no es permitida por la Torah. No es
permitida por lo que es la Santidad, sino porque también dañan el cuerpo y tenemos que cuidarlo para
tener una vida sana tanto en lo espiritual, como en lo material.
Cuanto mejor estamos en lo espiritual, más bendecidos somos en lo material. Por eso es tan importante
guardar estos mandamientos. Además dice, te amará y te bendecirá, porque es un Padre que se alegra.
Cuan bueno es poder disfrutar y entender el agradar a Dios, por eso la palabra es sabia y dice, no agradar
al hombre, sino agradar a Dios, quien creó el hombre.
En otro versículo, en Devarim – Deuteronomio 7, 21 “No te quebrantes delante de ellos, porque HASHEM,
tu Dios, está en medio de ti, Dios Grande y Temible [es]. Echará HASHEM, tu Dios, a estas naciones de
delante de ti poco a poco; no podrás aniquilarlos rápido, no sean que aumenten contra ti las fieras del
campo”.
Aquí, vienen una serie de versículos previos en donde te hace recordar que te liberó de la tierra del
Mizraim, que no tengas miedo, que te liberó de Faraón, y en este dice… -no te quiebres por ello, porque
HASHEM está contigo, Dios Grande y Temible es-. Que interesante e importante es recordar, quien es el
que está contigo, quien es el que está en éste momento batallando, quien es el que está apuntalándote,
levantándote, quien es el que está cuando tu oras; cuando tu oras no estás solo, cuando tu oras estas con
millares de ángeles como dice la palabra, uno no los ve, pero uno no está solo.
Dios dice lo siguiente “Si tú estás conmigo, ¿Quién contra ti?”. Tienes que entender que si estas clamando
a Dios, tienes esa fuerza de que no estás solo en la oración, hay millares que están apoyando tu oración.
Por eso dice, no te quiebres, enfréntalos, Dios está contigo, el Grande, el Temible, HASHEM tu ELOHIM,
expulsará de delante de ti, tus enemigos o las naciones como dice en la Palabra, o todas las circunstancias
que están alrededor tuyo. HASHEM las expulsa, pero te dice no temas, porque para poder expulsar hay
que caminar, hay que batallar, hay que tener fe, hay que levantarse en oración, en plegaria, en Tefila,
para poder caminar esos senderos, el sendero de lo que no se ve, por eso te dice: “No temas” si ves el
enemigo. Si los ves, ¡Baruch HASHEM que lo veas!, porque los puedes enfrentar; eso es lo bueno cuando
Dios muestra lo que ésta al frente nuestro. Lo muestra justamente para que veas que con tus ojos tal vez
tengas un límite, pero si estás con HASHEM no debes de temer, pues… ¡HASHEM es quién lo expulsará!.
Es importante entender que no es tu fuerza, aunque tú no lo veas, los que están en frente tuyo, cuando
ven tú convicción, tu ánimo, tu fortaleza, tu sentido de determinación, es realmente como dice la palabra
“huyen por un lado miles y diez miles” porque tienen miedo de enfrentar al que está contigo. Tú
representas con fe, al que está contigo. Por eso es tan importante entender y comprender que en Yeshúa,
“Todo lo puedo que me fortalece”, esa es la fuerza que tenemos que tener. Sabemos quién está peleando
la buena batalla. Él expulsará, no importa las circunstancias que estemos enfrentando, pero Él es quien
pelea la buena batalla y expulsa todos tus enemigos que están delante de tuyo, para que grande sea tu
victoria.

Devarim – Deuteronomio 8, 1-4 “Todo el mandamiento que te ordeno hoy cuidarán de realizarlo, para
que vivan y se incrementen, entren y posean la Tierra que juró HASHEM a sus padres. Recordarás todo el
camino por el que te ha llevado HASHEM, tu Dios, estos cuarenta años en el Desierto para afligirte, para
probarte, para conocer lo que hay en tu corazón, si observarás Sus mandamientos o no. Te afligió y te dejó
padecer hambre, entonces te alimentó con el maná que no conocías, ni conocían tus padres, para que
sepas que no sólo de pan vive el hombre, sino que de todo lo que sale de la boca de HASHEM vive el
hombre. Tu vestido no se gastó sobre ti y tu pie no se hinchó estos cuarenta años.”
En gamatría, los valores de las palabras en hebreo para su estudio, nos dice: Motzá Fi/Sale de la Boca
(Devarim 8:3) tiene un valor numérico de: Mem=40, Vav=6, Tzadi=90, Álef=1, Pé=80 y Yud=10 total=227.
El Eterno con las palabras que salen de Su Boca nos otorga Berajá/Bendición, y precisamente las palabras:
Motzá Fi/Sale de Su Boca y Berajá (Bereshit 12:2) tienen el mismo valor numérico: Bet=2, Resh=200,
Caf=20 y Hei=5, total=227. ¡Seremos Bendición como lo fue Avraham Avinu, pues El Shadday, HASHEM
nuestro ELOHIM, nos Bendice a cada momento con Sus palabras!
Tengamos en cuenta que dice que viviremos de “Toda palabra que emana de la boca de HASHEM”, lo
mismo dijo Yeshúa, “No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale o emana de la boca
de HASHEM”. Que poderoso es tener la boca de HASHEM en nuestros labios, por eso necesitamos
palabra, necesitamos aprender, tener esa confianza que lo que declaramos con nuestros labios es
poderoso. Lo que se declara constantemente de lo profundo de nuestro corazón que es esa confianza en
Dios, a veces no vemos, pero dice que nos probó, nos hizo pasar penurias, nos hizo pasar hambre, para
ver cómo está nuestro corazón, para purificarnos, para purificar nuestro corazón. Así nos saca todo
vestigio de amargura, de duda, de incredulidad, de queja. Todo esto hay que sacarlo, hay que erradicarlo,
hay que vivificar para poder vivir, como dice la palabra, que no solo de pan vivirá el hombre, sino de toda
palabra que emana de la boca de Dios.
Moshé nos recuerda que él subió ante HASHEM nuestro ELOHIM, para recibir las lujot/tablas de piedra
escritas por Su Dedo, y no comió ni bebió nada durante cuarenta días y cuarenta noches. Después, al
descender de Har Sinái, vio como el pueblo idolatraba al becerro de oro, entonces tomó las dos lujót y las
rompió contra el suelo. Después, subió otros cuarenta días y cuarenta noches para recibir dos nuevas
lujót con las Aserei HaDivrót/Diez palabras de Mano de HaKadósh Barúj Hu, además de interceder por el
pueblo para que El Elyón, para que HASHEM nos perdonara, por nuestras quejas, idolatría y
transgresiones, por hablar mal, pues somos Su herencia, nos quejamos y fácil olvidamos que HASHEM
nos sacó de Mitzráyim con gran poder y brazo extendido. Tampoco debemos decir que El Eterno nos dió
la tierra de Israel de acuerdo a nuestros méritos, sino por el zejút/mérito de nuestros padres para cumplir
Su juramento. Debido a la falta de confianza y por haber murmurado en contra del Eterno, por poco y
somos eliminados como Su pueblo elegido, que prueba y que poder de la boca de Moshé.
Nuestro amado Yeshúa lo dijo, cuando el diablo lo tentó, y le dice que convierta las piedras en pan,
Yeshúa le dice “No sólo de pan vivirá el hombre”, puso una tentación, le puso otra más. Lo llevó 40 días
HASHEM al desierto para probarlo, cuarenta años estuvimos nosotros en el desierto para que Dios nos
probara y HASHEM sabe lo que es nuestra vida, sabe lo que caminamos, las pruebas que pasamos, las
necesidades, las penurias, ÉL lo sabe, ¿pero para qué? Para ver que es lo que hay en nuestro corazón.

Ahora que ya sabemos lo que hay en nuestro corazón, que hay fe, que tenemos confianza, y por eso
estamos leyendo está Parashat, porque tenemos una vida de fe, porque estamos caminando en los
caminos de Dios, en la fuerza que tengamos, en el conocimiento que tengamos, Dios sabe y probó tú
corazón. ¿Para qué? Para que ahora empieces y comiences a vivir de la palabra que sale de la boca de
HASHEM. Así que empieza a declarar palabras de vida, empieza a declarar palabras de fe, empieza a
declarar palabras de bendiciones constantes, precisamente para ver y para que vean tus propios ojos, lo
que es el poder de la palabra de la boca de Dios.
Poderosa es nuestra boca, no es porque es nuestra boca propia, es la boca de HASHEM en nosotros,
hablando y declarando palabras que no son, como si fueran; que poder nos delegó Dios para poder tener
la fortaleza y la confianza plena, de que no solamente vivirá de pan el hombre, sino de toda palabra que
sale de la boca del Eterno, de HASHEM nuestro ELOHIM. Que poderoso es tener ésto gravado en la
convicción de nuestro corazón.
No debemos de sentir orgullo y decir: “Mi poder y mi fuerza son los que me proporcionaron esta
riqueza”, no debemos olvidar que El Eterno nuestro Dios es Él Quien nos da la fuerza para ser exitosos,
cumpliendo así el Pacto que juró a nuestros padres. ¡Confiemos en Su Palabra al trabajar arduamente,
pues ya contamos con Su Bendición!, cualquiera sea la circunstancia, vistámonos con la boca del Eterno y
comámonos esa situación como pan.
El Eterno es Justo en Todo. ¡Todo es bueno y muy bueno!, para los que creen, para los que alcanzan esa
verdadera Emunah, esa Unicidad y fe Total con nuestro Creador. ÉL ayuda al huérfano, a la viuda y ama al
Guer/Extranjero/Prosélito dándole pan y vestido, precisamente por eso se nos recuerda: “Con setenta
personas emigraron tus ancestros a Mitzráyim y ahora Él nos ha hecho abundantes como a las estrellas
del cielo”. Vivamos pues como nos habla en su palabra, si así lo hacemos, comenzaremos realmente a
vivir y a disfrutar del Reino de HASHEM aquí en la Tierra.

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